Series: Salmos

Inaugurando el Salterio, Aquí tenemos la introducción, junto al Salmo 2. El Salmo 1 habla de nosotros, los individuos, nos hace pensar a nosotros, y establece el tono de cómo se debe adorar a Dios. El Salmo 2 habla del Mesías, el Gobernador Real y Divino. La ley (Salmo 1) y el Rey (Salmo 2) es lo que prevalece a través de los Salmos. Llama mucho la atención del Salmo 1, las expresiones que implican hábitos constantes, cosas que uno hace diariamente o deja de hacer.

Salmo 1

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

Salmo 32

Oh Jehová, Dios de mi salvación, día y noche clamo delante de ti. Llegue mi oración a tu presencia; inclina tu oído a mi clamor. Porque mi alma está hastiada de males, y mi vida cercana al Seol.

Salmo 88

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

Salmo 42-43

Espera, oh Israel, en Jehová, desde ahora y para siempre.

Salmo 131