El creyente lucha efectivamente contra la idolatría en su corazón, cuando recordamos todo el tiempo de la bondad de Dios para con nosotros, tanto en el presente como en el futuro.
Nosotros los creyentes necesitamos poner nuestro corazón, enfocar nuestra mente en la bondad de Dios, tanto presente como futura para poder resistir la tentación permanente que tenemos a la idolatría.
Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.