Libro: Lucas

Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

Lucas 6:17-26

Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Lucas 23:39-43

En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles

Lucas 6:12-16

Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal?, ¿salvar la vida, o quitarla?

Lucas 6:1-11

¿Ni aun esto habéis leído, lo que hizo David cuando tuvo hambre él, y los que con él estaban; cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino solo a los sacerdotes, y comió, y dio también a los que estaban con él? Y les decía: El Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.

Lucas 6:1-11

Todos tenemos una tendencia a transformar lo que a nosotros nos gusta hacer en una regla para otros. Lo que nos ha funcionado, lo que nos parece cómodo o apropiado para expresarnos en nuestra vida espiritual en una norma para todos los demás. Queremos que todos hagan lo que nosotros hacemos. Y lo usamos para medir nuestra espiritualidad y la de otros. Y fácilmente nos transformamos en lo que llamamos “legalistas” o “fariseos”, que son el ejemplo típico de la Biblia de lo que es un legalista. Una persona que transforma sus costumbres, sus hábitos en normas.

Lucas 5:33-39

Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.

Lucas 5:1-11

Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.

Lucas 3:23–4:13