Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado... para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
Lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.